12 de septiembre de 2012

La resaca catalana...

Ayer fui de la poca gente que en vez de acercarse a Barcelona, cogía un tren para ir a unos 20 km de la ciudad condal. Primero, porque personalmente no me considero independentista -aunque cada vez considero menos lejana y menos descabellada la idea-. Ojalá que, si algún día se gesta el cambio, los políticos catalanes sepan enfrentarse a ello con humildad, igualdad y dignidad. Esa es la idea que aún sigo viendo lejana... Una vez independientes, ¿las cosas cambiarán?... ¿Acaso los políticos catalanes nos han demostrado ser mejores en sus funciones que los del estado español?...

Continuando con la historia....

Ayer tenía el aniversario de una "pequeña amiga"... Esa era mi excusa para irme de Barcelona. Y uso el adjetivo "pequeña", porque ayer Luna cumplía dos años. Hija de una argentina y un alemán que coincidieron un par de veces entre Argentina y EEUU, se enamoraron y decidieron empezar una vida juntos en Barcelona, más concretamente, en el Masnou. Hija de internacionales pero nacida en Cataluña y consecuentemente -y sin beberlo ni comerlo-, acarreadora de un gran bagaje cultural. De hecho, ayer nuestro regalo era un libro infantil en catalán y un cd con canciones típicas catalanas, que cuando escuchamos no hizo más que transportarme a vivencias y recuerdos divertidos de mi infancia.

Y es que el ejemplo de Luna es una de las realidades de la Cataluña de ayer y de hoy, tierra de muchos immigrantes. Y sí, podría haber ido a manifestarme como tantos otros, aún no siendo independentista, porque quién sabe si las cosas irían mejor de este modo. Un cambio, al menos sería un cambio.
Pero decidí aportar mi granito de arena del modo que se me da mejor, como catalana o como ciudadana del mundo, e ir a celebrar este día con Luna, escuchar canciones catalanas con ella, hablarle en 50 idiomas y ver su risa y su desparpajo infantil.

Y hoy todos andamos de resaca catalana, con o sin bandera colgada en el balcón. Y no quiero criticar para nada a todos los que fueron a manifestarse, a los que proclaman independencia o a los que achacan problemas actuales a razones que bajo mi punto de vista, no tienen nada que ver. Solo tengo la misma sensación que si fuera el día de la constitución... Tanta bandera (sea del país que sea), tanto cántico de unión de un grupo de gente en contra de otro... no deja de alejarnos los unos de los otros, diferenciarnos de quiénes son más iguales que alienes.

Y sí, hay cosas que se deben hacer, a las que debemos ir y manifestarnos,... Pero a veces, en estos tinglados me sobra alguna gente con frases, opiniones y cantos que en vez de llamar a una unión, nos empujan a atacar a otros por los problemas propios. Como bien decía un proverbio chino: ándate con ojo cuando señalas a alguien con el dedo, porque hay tres dedos que te señalan a ti.

Visca la gent, vingui d'on vingui.


2 comentarios:

  1. Sí, lo peor es el teatro que acaba manifestándose, y el vacío que se oye tras la idea de independencia. Un cambio es un cambio, pero ¿realmente estaría Cataluña mejor? Me faltan datos, aunque a la gente le sobra fe.

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  2. Laura! Acabo de leer este escrito... Que podría más o menos haber escrito yo....
    "¿Por qué no estuve en la marcha?":)

    http://www.lavanguardia.com/participacion/cartas/20120912/54350134619/diada-marcha-independentista.html#.UFGiXF2zqKM.twitter

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