19 de febrero de 2015

Búscate la vida...

Esta expresión me ha venido a la mente hoy mismo, mientras volvía a casa.

Estaba en el metro de Londres, leyendo la novela 'El túnel' de Ernesto Sábato, cuando he notado una mirada añadida en mi lectura. Dos minutos más tarde, la mujer sentada a mi lado me pregunta: "¿Eres española?". Yo asiento. Claro, el libro. Estaba ilusionada de encontrarse con otra española en Londres, aunque es verdad que pasear por aquí (sobretodo por el centro) y no escuchar castellano es bastante raro. Estamos más o menos en todas partes.

Seguimos hablando y me cuenta que se vino a Londres en Septiembre. Ella y su hija de 15 años. Su marido y su otro hijo, siguen en España.
Ella está trabajando de limpieza, un par de horas por aquí, un par de horas por allá, salario mínimo.
Comparte una habitación pequeña con su hija y quiere poder alquilar algo más grande para las dos. No me quedó claro si quería alquilar otra habitación o una casa entera, pero asumo que se refería a alquilar una habitación más grande, compartiendo casa... No conozco a demasiada gente que pueda permitirse la total independencia de alojamiento en esta ciudad.
Y me cuenta que su hija por fin ya tiene plaza en un colegio inglés. Le pregunto por su hija y cómo lleva el inglés. Solo por preguntar, y porque con 15 años yo estaría más que atemorizada de empezar cole nuevo, amigos nuevos, país nuevo y añádele idioma extranjero. Pero no, me comenta como si su hija (y ella) estuvieran muy contentas. "Empezará este curso, y este medio año que le queda es para mejorar el inglés. El año que viene, que repita el curso porque este medio año no ha estado haciendo nada". Se ve que la hija adolescente conoció a un chico colombiano y van quedando, yendo a museos gratis y haciendo cositas por la ciudad.

Llega mi parada. Me tengo que bajar para hacer transbordo, así que nos despedimos y le deseo mucha suerte.

Al bajar del tren, me he quedado pensando en su historia. " Vaya tela" - he pensado. Se ha ido con su hija a otro país, a trabajar de lo que puede, con horarios extraños y salarios mínimos. Y la otra mitad de la familia en España. Y esta es una de tantas historias de otra mucha gente que está aquí o en otro país, lejos de 'casa'.

A todo esto, la mujer nunca me preguntó nada acerca de mi historia. Qué hago aquí, de qué trabajo, cuándo llegué. Bueno, sí me preguntó donde vivía. Y solo se me ocurren dos reflexiones:

- Tal vez necesitaba compartir su historia con alguien que parecía que podía simpatizar con ella y con su situación.
- Pero mi historia es algo distinta. Soy inmigrante, pero un poco por gusto. Llegué a un punto de mi vida en que quería moverme y ver otras realidades. Y empecé a viajar y con ello, a tomar riesgos. Y entre viajes, me costó encontrar trabajo "de lo mío" en España, así que tomé decisiones, más riesgos, apuestas de un futuro mejor... Y aquí estamos en la Nueva York europea y muy inglesa, aunque quién sabe cuanto tiempo estaremos por aquí.

:-)


Posdata: Pienso que quizá podía haberle dado mi teléfono a la mujer, ofrecerle mi ayuda ni que fuera con el inglés,... Pero ha sido un encuentro fugaz y extraño... 
Aún estoy pensando...

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario